Querida futura periodista:

20170709_210232

Querida futura periodista: 

Sí, tú. La que está con sus primeras prácticas. Voy a contarte todo lo que me hubiera gustado que me contaran.

Sería mejor que Oriana Falacci te hubiera escrito esta carta, pero Oriana Falacci no dejó nada para ti.

Tendrás que conformarte conmigo, que soy poca cosa pero prometo que seré sincera.

Lo primero que tienes que saber, aunque duela, es que este no es “el mejor oficio del mundo”.

Quizás sí para Gabo. Pero tú, cariño, no eres Gabo.

Gabo era un señor con bigote. Y tú no eres un señor con bigote.

En la mayoría de los casos, ser un señor con bigote (o ser un tío que empieza a afeitarse) será una ventaja. Dalo por seguro.

Si él grita, será un prometedor periodista con cojones. Si tú gritas, serás la histérica o “la que tiene la regla”.

 

No escuches. Tú sigue gritando. Mejor ser hormonal que una gris de la vida.

Porque los locos cambian el mundo, pero los grises aburren. 

Y enfádate, y llora. Y manda a alguien a la mierda, al menos, una vez al día (esto sólo mentalmente, hazte el favor).

Manda a la mierda mentalmente al que te carga un marrón. Manda a la mierda mentalmente a un jefe que no te comprende. Pero nunca, jamás, mandes a la mierda (ni siquiera mentalmente) al que te  cuenta una historia.

Escucha cada historia con el alma.

Da igual que sean los presupuestos de un municipio con 200 habitantes. O el problema de una comunidad de vecinos con el parking del edificio. O la fiesta de antiguos alumnos de un colegio de monjas.

Cuando tengas esa historia, peléala como si fuera lo nunca visto.

Te debes a la gente y a sus historias.

No a tu jefe, no a tu empresa.

Ama lo que haces. Cuenta la verdad, aunque hiera. Siempre habrá perros dispuestos a ladrarte para que calles. Por mínima que sea tu influencia. Y lo harán por todos los medios: en redes sociales, con mofas, inventarán escarceos, te acosarán sin llegar al delito, te machacarán para que vayas donde quieren. Cuanto más desprotegida te vean, más fuerte ladrarán.

Tú sigue. Sin miedo. Celebra cada éxito pequeño: el gato abandonado que encontró una familia, la primera entrevista para un autor novel, la limpieza de un parque para niños.

Emociónate, vive tu vocación. Pero no dejes que nadie se aproveche de ella.

Y esta lección que a mí tanto me cuesta aprender: el tiempo que es tuyo no hay dinero que lo pague y tu familia, tus amigos, valen más que el periodismo. Recuérdalo cada mañana. Si hace falta, tatúatelo en la mano derecha.

No des más de lo que te den, porque te van a decepcionar. A veces, te sorprenderás de las muchas fórmulas que encuentran algunos para decirte que no vales. Pero piensa que, si no valieras, nadie se esforzaría en demostrártelo. Porque nadie se para a recoger cadáveres.

 

Puede que todo vaya bien, o puede que te sientas muy sola. Como si estuvieras en la Arena de los 74º Juegos del Hambre. Si es así tendrás que madurar rápido, porque no encontrarás a la primera (quizás nunca lo encuentres) a alguien que te entienda. Es poco probable que des con una “media naranja” periodística: alguien que te valore, que entienda tu pasión, tus desengaños y tus frustraciones.

Ser una plumilla “single” tiene sus ventajas. Si nada pides, nada debes. 

No escuches a los que dicen que el periodismo está muerto porque hay tuiteros. También hay tutoriales para cortarse el flequillo en Youtube, y las peluquerías no cierran. No atiendas a los que menosprecian tu labor, abraza a los que te aplauden.

Y disfruta.

Porque este no es “el mejor oficio del mundo”. Pero hay días que lo parece.

8 comentarios en “Querida futura periodista:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s