Las 7 cosas que te dirán antes de tatuarte

¿Pensando en tatuarte? Si es el primero, definitivamente, tienes que leer esto. Son las 7 cosas que te van a decir (1, 2, 3… 5.000 veces) antes de que la tinta entre en la piel.

1. “Eso te va a doler muchísimo”

Los tatuajes duelen. Vamos a ser sinceros. Si el trazo es fino, es un dolor punzante. Como si te arañaran muy fuerte. Si el trazo es más grueso, sentirás un escozor parecido al que producen las quemaduras del sol. En los dos casos es más que soportable. También depende de la zona del cuerpo: el costado, la nuca y detrás de las orejas dicen que son los más dolorosos. Yo sólo tengo tatuajes en los brazos, la espalda, el pie y la muñeca. El que más me dolió, de lejos, fue el del pie.


2. “Te van a contagiar algo”

El dicho por excelencia de las madres de los ochenta. Y te lo digo yo, que tengo una en casa.

Suena a cuento de viejas, pero tiene parte de verdad. Elegir un tatuador serio y de confianza es fundamental. Ya no tanto por el tema de la higiene, que se da por garantizada en todos los estudios en regla, como por la tranquilidad que te aportará tatuarte con alguien que te cae bien.

Yo no me tatuaría con una persona que trabaja en su casa. Y eso que cada día hay más tatuadores que lo hacen, más desde que llegó la crisis, para que el trabajo les salga más rentable.

El tatuador tiene que abrir las agujas nuevas para ti, y delante de ti. Y utilizar una tinta monodosis (o, en su defecto, una tinta vertida con seguridad en un recipiente pequeño y abierto también para ti y que tú lo veas). Si algo no te encaja, levántate y vete. Aunque ya hayas pagado una señal y no te la quieran devolver.

Y, en cuanto al precio, es mejor pagar más y asegurar que todo está en regla. El precio mínimo por un tatuaje (por pequeño que sea), para que cubra el material y el trabajo del profesional, es de 50-60 euros. Si tienes previsto hacerte dos tatuajes pequeños es mejor que te los hagas en una única sesión para que sea más rentable.

3. “¿Y si te arrepientes?”

Si te tatúas algo con un significado especial, es muy difícil que te arrepientas. Pero tiene que ser algo importante para ti de verdad, algo que sepas que no olvidarás en tu vida.

Yo tengo tatuajes que de verdad significan algo y son los que más me gustan. Reconozco que otros me los hice porque me parecían bonitos, que también es muy lícito, y ahora no me gustan tanto como en su momento.

4. “Eres muy joven para tatuarte”

Y esto, queridos y queridas, quizás es verdad. Tengo en la espalda un tatuaje horroroso que me hice cuando era demasiado joven. Con un tipo que no sabía tatuar (ya lo conté en el “50 cosas sobre mí). Y no me gusta nada. Lo único que lo salva es que está en la espalda y casi nunca lo veo. Estoy ahorrando para quitármelo con láser. Fue un error, pero no me arrepiento. En su momento me hizo muy feliz.

5. “¿Y cuando seas vieja?”

Ya ves. Cuando sea vieja seré una abuela con tatuajes. Eso no me preocupa. Si se arrugan y quedan colgando de un pellejo, será la muestra de que he vivido. Seguro que también se ven bonitos en unos brazos de setenta años de antigüedad.

6. “No te contratarán si ven tu tatuaje”

La verdad es que no pensé en el trabajo cuando tomé la decisión de tatuarme por primera vez. Soy muy de actuar y luego pensar (así me va). Tampoco la segunda. Ni la tercera. Ni la sexta.

En la empresa en la que estoy ahora mismo nadie me ha dicho nada, aunque los suelo llevar tapados. Los de los brazos con las mangas y el de la muñeca con el reloj (si hace calor, quedan al aire). Pero es una decisión personal.

Cuando trabajaba en una empresa con “dress code” (por descontado, ni piercings ni tatuajes) sólo tenía el de la espalda. Así que en aquel Madrid de 40 grados iba yo con manga porque los tirantes no me lo tapaban del todo.

Yo soy mucho de acatar normas, pero reconozco que el tema de cuestionar la valía profesional por un tatuaje me hincha un poco los… ojos. Alguna vez he respondido, a la gente que siempre tiene la amenaza laboral en la boca, que quizás una empresa que valora a sus empleados por lo que llevan escrito en la piel no es una empresa para mí.

7. “Los tatuajes son de yonkis y presidiarios”. 

Sí. Estamos en 2017, pero la tontería es atemporal. Si alguien te dice esto es mejor que no le contestes. Y que no le hables más. Nunca. Jamás. Ese tipo de gente no te va a aportar nada.

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