Una foto

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Hoy he encontrado una foto. Estaba publicada en un Myspace muy súper vergonzoso que no consigo borrar.

Sí, yo ya era una máquina de publicar cosas vergonzosas en Myspace. Esto no es nuevo.

También en Fotolog.

Y tenía un blog muy cuqui en el que explicaba todo lo que vivía yo por UK. También era súper vergonzoso (marca de la casa). Terminé por borrarlo, tonterías de la vida, porque nadie sabe lo bien que me lo pasaría yo ahora releyendo aquellas idas y venidas de mis años abroad.

De vuelta a la foto. Estoy con Luci y Alex, dos grandes amigas entonces y dos grandes amigas ahora. Súper sonrientes (yo más que Luci, y Luci más que Alex). Yo acababa de llegar de Grecia y ellas compartían una casa muy apañada (lo mejor, una plaza rodeada de sidrerías a cinco pasos de distancia).

Esa tarde acababa de dejarme el “Panathinaikos” (mote que teníamos para un griego por el que bebía yo los vientos y de cuyo nombre no queríamos acordarnos). Me dejó por Messenger antes de que se me quitara el moreno de Halkidiki.

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Cuando me concentro mucho, recuerdo que echaba de menos al “Panathinaikos”, que tenía esa angustia que tienes cuando eres más joven y piensas que nunca más vas a estar bien.

Pero ya ves tú, cómo es el tiempo, que lo primero que me viene ahora a la cabeza cuando veo la foto es lo mucho que me reí aquella tarde.

-Tía, es que me dijo que teníamos que darnos un tiempo y yo pensé que…

-Pensaste que vaya chungo, ¿No?

Esa fue Luci. Porque Luci siempre fue (y es) de esas personas que saben expresar con dos palabras un mundo de emociones. Alex era (y es) más calmada, y siempre tenía (y tiene) un buen discurso para dar. Quizás por eso compartían tan bien esa casa, que yo okupaba (así con K) con tanta gracia.

Poco sabíamos nosotras, cuando nos hicimos aquella foto, que las cosas iban a cambiar tanto.

No quiero ser moralista con este post, en serio. Tampoco quiero escribir esa entrada tan manida de los blogs de éxito: “Carta a mi yo con 20 años”.

Pero, desde que escribí “No quiero estar soltera contigo” (aquí va un Umbral: “Yo he venido a hablar de mi viral”), sé que buena parte de mis suscriptores rondan los veinte. La edad que tenía yo en esa foto, hace diez años ya.

Y os voy a decir una cosa, a riesgo de parecer la Abuela Cuaresma: todo lo que os parece que está mal ahora, en diez años os va a parecer genial.

Si hubiéramos sabido la pena, el dolor, las pérdidas, las desilusiones que nos esperaban a la vuelta de esa foto, seguro que hubiéramos sonreído mucho más. Para celebrar que todo estaba aún bien.

También si hubiéramos sabido toda la alegría, los descubrimientos, las ilusiones y las fiestas que aún nos esperaban. Las que ahora, muy de cuando en vez, celebramos.

Pero no lo sabíamos. Yo no tenía ni la más remota idea de que el niño con súper poderes llegaría a mi vida para curarme de todos mis miedos. De haberlo sabido, hubiera apostado más alto. Hubiera invertido en acciones el tiempo que perdí temblando.

Tampoco sabía que el amor, de vez en cuando, llega tranquilo. Y sirve para crecer, para hacerte más fuerte, para construir un hogar. No sabía que existe el apoyo incondicional, ni imaginaba que la suma de uno más uno puede ser infinita. De haberlo sabido, hubiera desecho el nudo que me había atado el “Panathinaikos” aún más rápido.

No valoraba lo suficiente a mi familia. No disfruté lo suficiente de la vida en la misma casa con el heredero, broncas a media tarde que ahora echo de menos cada día. Ni siquiera sabía entonces que mi madre era mi mejor amiga, ni que le podía explicar un devaneo sin que se le cayera el pelo del susto. Temía, en cierta forma, a mi padre. El mejor hombre, ahora lo sé, que he conocido en mi vida.

No viajé lo suficiente. No podía imaginar que mi futuro laboral me mantendría, al menos durante los siguientes diez años, cerca de mi casa. De haberlo sabido, hubiera hecho la maleta en tres segundos para que la vida no se oxidara tanto.

No tenía ni idea de que alcanzar los sueños cuesta tanto. Y no podía imaginar, como ahora ya imagino, que a veces nunca los llegas a lograr. De haberlo sabido, no hubiera desperdiciado ni un momento de mi vida en sentirme culpable, en esforzarme tanto, en castigarme a mí misma a la espera de una recompensa que puede nunca llegar.

No sabía, en definitiva, que todo tiene un arreglo muy fácil.

Y que el tiempo empeora y, a la vez y de una forma totalmente contradictoria, mejora todas las cosas.

Gracias Luci y Alex por recordarme quién era. Gracias a una foto.

2 comentarios en “Una foto

  1. castañón garcía dijo:

    La vida, pienso, es circular y reiterativa con algunos baches excesivamente profundos que jamás lograremos rellenar de felicidad. Eso sí, quedarse con lo positivo nos puede ayudar a desear vivir más y más…. Un abrazo Carmen.

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