Las mamás con superpoderes

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“Vete lejos, pero no sueltes mi mano”. Esta frase tan bonita no es mía. Es el verso de un poema que centra la trama de la película (y la novela homónima) “Báilame el agua”. La uso como un mantra desde la primera vez que vi a Hache, el niño con superpoderes en el aeropuerto. Tengo mantras y conjuros mágicos para aburrir, porque cuando recibes a un niño con superpoderes te conviertes en una mamá superpoderosa.

Ser una mamá superpoderosa (o mamá de acogida, que dicen algunos) no es una tarea fácil. Sois muchos los que me preguntáis por la experiencia, especialmente a través de Facebook, y no sabéis cuanto os lo agradezco. También hay algunos que dudan de mi capacidad porque soy “joven”. No sabía que la acogida temporal de menores tenía una edad. De todas formas, gracias por las dudas.

Yo también las tuve. Hoy he estado comentando con una amiga lo difícil que se me hizo, sólo al principio, ser una mamá con súperpoderes. He ganado mucho y perdido un poco.

He cedido una parte de mi tiempo y también de mi dinero. Ya no puedo comprar un iluminador de Sephora que me gustaba mucho (lo he cambiado por uno del Mercadona que es veinte euros más barato) y tampoco puedo viajar. Y eso que, para mí, los viajes eran una bombona de oxígeno.

Conste que, tanto yo como el hombre mágico, tenemos un colchón de oro que han tejido nuestras familias. También nuestros amigos. Nunca viviremos lo suficiente para pagar lo mucho que nos estáis ayudando. El amor con el que habéis recibido a Hache y las ganas que le echáis a una experiencia que, todo sea dicho de paso, vosotros no habéis decidido vivir. Gracias y mil veces gracias.

Todo esto que te cuento, lo de los viajes que ya no hago y lo del iluminador, suena muy superficial. Te sonaría aún peor si conocieras a Hache.

Si vieras la fuerza con la que se aferra a lo poco bueno que le ha dado la vida. Si pudieras sentir, como yo siento cuando él está, la valentía que cabe en un cuerpo tan pequeño.

Me ha hecho superpoderosa. Gracias a él, he descubierto cosas que otros no saben: que comprar fruta en el Mercadona puede ser una fiesta, que las heridas no duelen si te las haces al caer con los patines. Que un día no puede ser bueno si no ves un capítulo de “Spiderman” y que los madrugones son más llevaderos cuando saben a “Lulú”. También que la colonia “Nenuco” huele mejor cuando la compartes, que una bañera es más bonita cuando hay juguetes dentro y que un disgusto se pasa cuando comes un helado de chocolate.

No me imagino ya la vida sin Hache, sin sus superpoderes. Sin los poderes que él me ha dado.

No lo necesito para vivir, porque solo puedes necesitar lo que tienes asegurado para siempre, pero quiero que no se vaya nunca. Aunque sólo lo tenga cuatro meses al año. Aunque duela saber que está lejos y la espera por su vuelta sea una cuenta atrás infinita.

Así nos sentimos todos los que hemos tenido la suerte de conocer a un niño con súperpoderes. Todos los que nos hemos convertido en mamás y en familias superpoderosas.

La vida, no obstante, no siempre pasa por el camino que habíamos planeado. Eso le ha ocurrido a la familia española de uno de los compañeros superpoderosos de Hache, que podemos llamar Dede.

A partir de enero, la familia de Dede tendrá que irse a otro país por motivos laborales, una situación que imposibilita su participación en los programas de acogida.

No estoy preocupada porque sé que hay muchas casas con una cama libre para un niño con superpoderes. Y también sé que tú, si has llegado hasta aquí, puedes ayudarme a encontrarla.

Nunca te he pedido que compartas mis entradas y hoy tampoco te lo voy a pedir. Esto no va de aumentar visitas ni de promocionar un blog. Esto va de algo mucho más grande.

Así que, si quieres hacer algo grande, te sugiero que comentes con tus conocidos, primos, sobrinos y amigos el contenido de este texto.

Si alguien quiere ser superpoderoso, puede ponerse en contacto conmigo.

Conozco a una asociación que administra la fórmula mágica.

4 comentarios en “Las mamás con superpoderes

  1. monica dijo:

    Lo más, siempre me pregunté por que no hacen un libro que nos enseñe a ser mamá y no morir en el intento, pero cuando me llego el momento de ser madre ( y muy joven ) creí que sería algo imposible para mi, y puede qie no sea una perfecta madre pero cada día intento ser mejor, y te enseña a prescindir de tantas cosas para k no le falte a eso tan grande que se llama HIJO, nadaaaa, yo ya no necesito cosas materiales, yo necesito que mi HIJA sea especial y lo es gracias Carmen, haces pensaf que nunca estaremos solos, cuando te vuela un hijo a su destino de vida, hay muchos con superpoderes que nos están esperando FELICIDADES SUPER MAMIIII

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