En Nochebuena, Podemos

En mi casa hay un clásico navideño que nunca falla: la bronca de la cena de Nochebuena. Este año, estoy segura, estará patrocinada por Podemos.

Sentarte a la mesa de mi casa el día en el que se celebra el nacimiento del Niño Jesús es como caminar por un campo plagado de minas antipersona. Nunca sabes cuándo vas a pisar en falso y saltar por los aires. Lo hacemos año tras año, y eso que yo estoy segura de que discutir en un día tan señalado genera un mal karma increíble.

Pero nosotros seguimos, erre que erre, repitiendo la tradición de la bronca.

En 2012, el heredero llegó tarde a la cita (algo comprensible, sabiendo lo que te espera). Mi hermano mayor se lió a tomar copas de cava por los bares y llegó a las diez y media.

La mesa ya estaba puesta, mi padre (que odia la Navidad) ya estaba anunciando que se iba a la cama y mi madre intentaba mantener a la familia unida rebuscando en las cestas (todas del heredero) para encontrar un paté y hacer unos entrantes. Mi tío pasaba de todo.

Ese año empezamos a discutir con la primera cucharada de sopa. Mi madre, de la que he heredado mi pasión por el melodrama, terminó diciendo que sus sucesores no la queríamos. Yo, por alusiones, me defendí haciéndola entender que la había ayudado a limpiar el pescado. Mi padre me mandó callar.

La situación degeneró tanto que fui a mi habitación y escribí un mensaje larguísimo en Facebook para desear paz y armonía en las fiestas navideñas a todos mis “amigos” de la red social. Todos estaban (estabais) cenando con sus familias, así que no recibí ni un triste “Me gusta”.

El año pasado pudimos aguantar hasta los postres. El desencadenante de la bronca de Nochebuena fue que mi madre decidió ahorrar unos céntimos y compró un turrón de chocolate de marca Hacendado. Yo defiendo el “Suchard” hasta la muerte, así que recriminé a mi madre una actitud tan rancia. El heredero me echó una mano y llamó a mi madre tacaña. Mi padre abandonó la mesa.

La riña, ya con el cabeza de familia fuera del campo de batalla, fue subiendo de tono. Yo terminé, una vez más, escribiendo un nuevo, larguísimo y ocurrente (aunque esté mal que yo lo diga) mensaje en Facebook para desear una feliz Navidad y un próspero año nuevo a todos mis “amigos”. La historia se repitió y nadie me puso “Me gusta”. Andaban (andabais) todos muy preocupados, brindando con sidra El Gaitero.

Este año estoy segura de que Pablo Iglesias estará en la cena. No sé en qué momento entrará en escena, sospecho que más pronto que tarde, pero os aseguro que va a haber lío.

Creo que ya os he comentado antes que, en mi casa materna, hay dos bloques bien diferenciados: los pro-Podemos y los anti-Podemos. Mi madre llama al heredero “casta” y mi padre alerta de que “el de la coleta” le va a quitar la pensión. Yo intento ser un poco como Suiza, pero no aguanto mucho en territorio neutral.

Me suelo inclinar hacia el grupo que veo más débil, porque a mí las causas perdidas me encantan. Así que llevo unos días preparando los argumentos para upar a Pablo Iglesias o para destrozarlo, según como vayan las cosas, durante la cena de Nochebuena.

Seguro que terminaré, otra vez, escribiendo una extensa, elaborada y aparentemente alegre felicitación en mi perfil de Facebook.

Este año, no seáis malos.

Dadme algún me gusta.

4 comentarios en “En Nochebuena, Podemos

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