La mentira del anuncio de la Lotería

Mentira. Es rotundamente falso que Antonio, el del bar de la esquina, haya guardado un décimo premiado para el vecino que no lo compró en su día.

Más que una mentira, es una tomadura de pelo.

Empiezo por el principio.

Acabo de ver el nuevo anuncio de la Lotería de Navidad. Para los que todavía no hayan tenido el gusto, resumo el argumento del spot:

 

Un vecino, de nombre Manuel, se olvida de comprar un décimo de Lotería en el bar de la esquina, que regenta un tal Antonio. La Lotería toca. Manuel baja a tomar un café, con cara de pocos amigos. Allí están todos los premiados, montando una fiesta del quince. Antonio, que ve a Manuel muy triste, le vende un décimo premiado a veinte euros. Manuel se pone muy contento. (Lo puedes ver aquí).

Es mentira. No conozco a ningún barman (chigreru por estos, nuestros lares) capaz de semejante detalle.

Rectifico y soy más sincera: no conozco a ningún ser humano capaz de semejante detalle.

Lo peor del spot, lo más insultante, es el lema: “El mayor premio es compartirlo”.

Otra falacia. Lo importante es que te toque.

Vamos a decir la verdad, ahora que no nos oyen.

Hace muchísimos años que ya nadie compra la Lotería con ilusión.

Lo hacemos por envidia y por miedo.

Decidimos comprar el 99,9% de las papeletas, participaciones y décimos por el miedo a que le toque al vecino.

Nos imaginamos a nuestro vecino (Pepe, por ejemplo) atendiendo a los medios con un flamante décimo premiado en la mano. Lo vemos bebiendo sidra El Gaitero y brindando. Bailando la conga. Y nos ponemos muy tensos.

Así que decidimos comprar exactamente la misma Lotería que Pepe.

No vaya a ser que Pepe se haga inmensamente rico y nosotros sigamos en la más absoluta miseria.

Y mira que me sabe mal hacer esta entrada, porque a la gente le ha gustado muchísimo la historia de Antonio y Manuel.

Tanto, que el vídeo lleva ya un montón de reproducciones en Youtube, se ha compartido centenares de veces en Facebook y creo que, en algún momento de la tarde, fue Trending Topic en Twitter.

Yo no lo he hecho.

Me niego a difundir ningún vídeo de la Lotería de Navidad en el que no aparezca el calvo.

Hablo de aquel hombre que no tenía ni un solo pelo en la cabeza y que andaba por el mundo soplando polvos mágicos. Fue imagen de la Lotería no-se-cuantos-mil-años.

Y después, desapareció.

Dicen que murió de éxito.

¿Dónde, cuándo y por qué?

Yo lo echo de menos cada vez más. El año pasado, cuando vi la boca de palmo de Montserrat Caballé, los gestos de mimo que hacía Raphael… Deseé con todas mis fuerzas que volviera.

Este año estoy igual. Me pasé los dos minutos y treinta y dos segundos que dura el anuncio esperando a que el calvo saliera de debajo de la barra del bar de Antonio.

Yo no sé si este año compraré Lotería. No soy especialmente envidiosa y hay tres verdades absolutas en la Navidad de mi vida:

1. Que a mi no me toca ni lo jugado.

2. Que en la cena de Nochebuena hay bronca familiar entre los Basteiro-Fernández.

3. Que el único turrón bueno es el de Suchard.

 

Lo siento, pero Antonio no le vende ningún décimo premiado a Manuel.

 

Los Reyes, para el que aún no lo sepa, son los padres.

 

 

 

 

Un comentario en “La mentira del anuncio de la Lotería

  1. bbecares dijo:

    Lo mismo pensé. En un país donde estamos ahora mismo viendo como nos roban y cada uno ta a ver quién ye más listu que el vecín, resulta que los de la Lotería nos quieren vender un espíritu navideño y no vanideño inexistente. Si el probe camarero compró boletos a todos los que pasaron de comprales….. el premiu no y cundió ná!

    Me gusta

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