Los cinco doble check azul que me reservo

Hay gente que me lo está pidiendo a gritos.

Me lo llevan pidiendo a gritos durante semanas, durante meses y durante años. Yo se lo voy a dar.

El peor castigo de los nuevos tiempos: un doble check azul sin respuesta.

Para los que no lo sepan, que serán dos en todo el mundo y casi seguro que no leen este santo blog, WhatsApp acaba de poner en marcha una mejora de la aplicación:

Antes, un mensaje estaba enviado cuando aparecía un check verde. Y sabías que se había recibido por un doble check verde.

Ahora, sabes si el destinatario lo ha leído porque aparece un doble check azul.

Esto es la bomba. La bomba atómica para el amor.

Si yo fuera una investigadora prodigiosa y con mucho talento, mañana mismo iniciaría un estudio sobre el número de relaciones que ha roto el doble check azul desde su puesta en marcha.

Apuesto a que un montón.

Es un mal invento para los asuntos del corazón. Muy especialmente cuando acabas de empezar con X o cuando X está a punto de dejarte y tú lo sabes.

Porque entonces, vas a mirar esa conversación del Whatsapp con desazón. Vas a esperar a que el check se ponga doble, más tarde azul, y vas a aguantar la respiración esperando por la respuesta. Si no llega, vas a liar una que lo de Pearl Harbor va a sonar a chiste.

A mí no me preocupa, y no porque vaya sobrada. Es sólo porque el hombre mágico no usa WhatsApp. Sí, lo sé, es mágico y un poco rarillo. Pero me encanta.

Yo, no obstante, estaba esperando por este servicio como el que espera por agua en el desierto. Le voy a dar una utilidad maléfica y retorcida.

Tengo a unos cuantos y a unas cuantas en la lista que me lo están pidiendo a gritos.

De hecho, tengo una libreta Moleskine (que utilizo sólo para las grandes ocasiones y para planes maléficos) en la que he ido apuntando minuciosamente quién, cómo y por qué va a llevarse un doble check azul SIN RESPUESTA por mi parte.

Aparecen:

La Moleskine de los planes maléficos.

La Moleskine de los planes maléficos.

La Malvada Dama Rebuscada. Una mujer que se comporta francamente mal y que me está haciendo un daño terriblemente irreparable. Para el día en el que se le ocurra recurrir a mí a través de WhatsApp (si algún día tiene mi teléfono y se le ocurre).

El Fucking Master of the Press. Un hombre que lleva cierto gabinete de comunicación, en cierto área de cierta administración. A ese, por malo. Por no decirme nunca nada, por no responder a mis preguntas y por tratarme con condescendencia. A ti, Fucking Master of the Press, te voy a dar un doble check azul que te vas a morir. Nunca me has escrito un WhatsApp, pero aquí te espero.

La Repelente Niña Vicente. Una persona que, como su propio nombre indica, es repelente. También del ámbito laboral, pero no periodista. A ti, querida, te va a caer un doble check azul que vas a desear no haber nacido.

El Incipiente Premio Pulitzer. A este es al que más ganas le tengo. Por arrogante y por traficar con información. Espero que te alejes del WhatsApp. No creo que aguantes la presión de mi doble check azul. Y una baja laboral no te conviene.

Rajoy. Al presidente del Gobierno. Que ya, a estas alturas, para que me voy a andar con seudónimos. Por la subida del IVA, por el abaratamiento del despido, por dejar sin casa a gente sin recursos, por tu falta de empatía, por tus medidas agobiantes, por ser un clasista sin clase, por ahogar a los mineros… Y no sigo, que termino la Moleskine y es muy cara para gastarla contigo.

Vas a tener suerte, porque no tengo tu WhatsApp. Si no, serías el primero en caer.