Gracias por todos los “no”

La presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, dice que no contrataría a una mujer de entre veinticinco y cuarenta y cinco años para evitar a las empleadas embarazadas. Yo le digo a Mónica de Oriol, como mujer en el rango de edad que ella considera “de peligro”, que tiene un problema.

No tenía previsto abrir aún mi blog. Pero es que hay oportunidades que no se pueden dejar pasar. Hay cosas que se tienen que decir. Y yo lo tengo que gritar:

Querida Mónica de Oriol, lo que usted necesita es un buen “no”.

Estoy segura de que no ha recibido uno en su vida. Solo así se explica esa declaración: desnuda de humanidad, desprovista de empatía y llena de maldad.

Lo siento mucho por usted. Los “no” de la vida son los que nos ayudan a ponernos en la piel del otro, a soportar los vaivenes, a estar lo suficientemente seguros para no temer a una mujer “embarazable” cuando nos acercamos a la menopausia. En su caso, no ha podido ser.

Y se lo digo yo que, en plena edad “embarazable”, soy toda una experta en los “no” de la vida. A mí me han dado muchos, la mayoría por dos razones. La primera, ser mujer. La segunda, ser periodista.

De la primera razón, obviamente, no tengo la culpa. La genética decidió por mí en el útero de mi madre (sí, cuando ella era una de esas temibles mujeres “embarazables”). De la segunda, aunque no lo crea, tampoco. Que yo estudiara periodismo fue una carambola del destino, un golpe de suerte (o de mala suerte, depende del día).

Sea como fuere, gracias a mi profesión y a mi sexo, soy una experta en los “no”.

Me dan unos cuantos “no” a la semana. El “no” al reconocimiento profesional, el “no” a la puesta en valor de mis méritos y el “no” a mi derecho a informar.

Ligo la profesión al sexo porque tengo datos empíricos.

Las mujeres recibimos muchos más “no” en las empresas. De todos mis compañeros y compañeras, la mayoría de los autónomos (o freelance, que duele menos) son mujeres, ¿La razón? Pienso yo que hay muchos empresarios que necesitan un “no” tanto como usted, señora de Oriol, y no tienen ganas de contratar a un ser humano “embarazable”.

Las mujeres también recibimos muchos más “no” de la otra parte, de la de los informantes. Políticos, presidentes de asociaciones, líderes sindicales… La mayoría, cómo no, son hombres. Y las mujeres sufrimos de su compadreo con nuestros compañeros machos. Los vemos retozar en un charco de testosterona y darse palmaditas en la espalda mientras que nosotras, las “embarazables”, nos quedamos en la estacada.

Y pobre de la que intente compadrear con un político hombre porque, entonces, pasa directamente a la categoría de “amante de”.

Desde hace unos seis meses, la agrupación de un partido político (o coalición de partidos políticos, para no dar pistas) de un determinado municipio, me niega a bocajarro el derecho a informar. ¿Mi delito? Ser amiga (desde mi infancia) de un concejal que dimitió en el Ayuntamiento. El ex edil, buena persona y mejor profesional, tuvo algunos problemas con los responsables de la coordinadora local.

Yo pasé a ser la enemiga número uno. No más noticias para mí (por parte de la coordinadora local, nada que ver con el grupo municipal, repleto de gente estupenda). Las pocas que me dan, se cuelgan automáticamente en su página de Facebook para diseminarlas y criticarlas. Sé de buena tinta que han emitido críticas directas hacia mi persona en las asambleas locales. Me da miedo y pena que no tengan otros temas que tratar, pero eso para otro día. Sólo respondí una vez, con un comentario que fue automáticamente eliminado.

Si yo fuera un hombre, y de esto estoy segura, nadie dudaría de mi profesionalidad. Nadie daría un “no” a mi derecho a informar.

No me importa. Pero tendré que reírme la próxima vez que se llenen la boca con un discurso sobre igualdad, oportunidades laborales y libertad de expresión. Tres temas que, por otra parte, abanderan y escriben con negrita en su programa electoral.

Le cuento todo esto, señora de Oriol, para que entienda que su “no” no nos importa. Es uno más. Un golpe más a las mujeres trabajadoras. A las que intentamos dar lo mejor cada día y a las que nos tenemos que esforzar el doble para conseguir la mitad.

Sólo le puedo dar las gracias. A usted, y a todos los que abanderan el “no” para mí. Me hacéis más grande, más fuerte. Por favor, no dejéis nunca de decírmelo. Gracias por todos los “no”.

8 comentarios en “Gracias por todos los “no”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s